Nuestra Historia

¡Ayúdame a hacerlo por mí mismo!

En julio de 2020, en medio de una pandemia que paralizó al mundo, fundamos Aserrín. No por casualidad, sino por convicción.

Todo comenzó cuando nació Haru, nuestra hija. Con el mundo detenido y una recién nacida en brazos, nos enfrentamos a una pregunta: ¿cómo acompañar el desarrollo de nuestra pequeña en medio de la pandemia? Esa búsqueda nos llevó a descubrir las pedagogías que hoy son el alma de la marca: Montessori y el movimiento libre, filosofías que no inventan nada nuevo, sino que vuelve a lo esencial, al origen y naturaleza del ser humano.

Y en esa búsqueda entendimos algo que cambió nuestra perspectiva para siempre: el entorno de un niño no es decoración. Es desarrollo. Un mueble bien pensado, a la medida correcta, con los materiales adecuados y respaldo pedagógico real, puede transformar la forma en que un niño explora, se mueve, aprende y gana confianza en sí mismo. Esos primeros años dejan huella, y el espacio en el que un niño crece también.

Al explorar el mercado, entendimos que había algo importante que faltaba: productos que no solo fueran bonitos, sino que realmente estuvieran respaldados por conocimiento pedagógico, probados con criterio y diseñados con un propósito claro detrás de cada detalle.

Aserrín existe para llenar ese vacío.

Hiroshi (Giro), nuestro fundador, es descendiente japonés y creció con valores que la cultura japonesa transmite de generación en generación: la independencia desde pequeño, la vida práctica como parte del día a día, el respeto por el proceso y la atención al detalle. Sin saberlo, creció bajo los mismos principios que María Montessori defendió toda su vida. Hoy entendemos que nada de esto fue casualidad, y que cada paso nos fue preparando para crear algo con propósito. Lidera el taller, la producción, las operaciones y las ventas con el rigor y la visión estratégica de un contador financiero. Su disciplina y liderazgo son los que convirtieron una idea nacida en pandemia en una marca sólida y referente.

Kathe, cofundadora, es especialista en marketing digital y Guía AMI certificada, una de las certificaciones más rigurosas y reconocidas del mundo en educación Montessori, otorgada por la Association Montessori Internationale fundada por María Montessori, con validez mundial y equivalencia a nivel de maestría.

Detrás de cada producto de Aserrín no hay solo madera bien trabajada, hay conocimiento profundo del desarrollo infantil, criterio pedagógico real y una mirada que pocos en el mercado pueden ofrecer.

Nuestro taller en Lima es donde todo cobra vida. Un equipo de 14 artesanos, muchos de ellos con nosotros desde los primeros días, trabajan cada pieza con una rigurosidad técnica que no se negocia. Seleccionamos la madera según el uso específico de cada producto, priorizando siempre la resistencia, la calidez y la estética. El lijado es completamente a mano, porque los detalles que se sienten no se pueden automatizar. Cada producto pasa por dos controles de calidad, uno en el taller y otro antes de salir al despacho, para garantizar que lo que llega a tu hogar es exactamente lo que prometemos.

Antes de lanzar cualquier producto, desarrollamos un prototipo que se prueba con niños de distintas edades, porque un material que no ha sido probado en la realidad no está listo. Y el lanzamiento no es el final: escuchamos activamente el feedback de nuestras familias y mejoramos continuamente cada pieza, tanto en diseño como en funcionalidad. En Aserrín nada está grabado en piedra si hay una forma de hacerlo mejor.

Cada fotografía y video que ves en nuestras plataformas fue creado por nosotros, sin imágenes descargadas de internet. Lo que ves es real, porque lo que vendemos también lo es.

Cada pieza que fabricamos fue pensada, probada y diseñada con intención. Porque los primeros años de Haru nos enseñaron que los primeros años de cualquier niño no admiten improvisación.

Gracias por elegirnos y crecer juntos 🌿